Real Jaén

La fe viste de blanco y morado

Choco, en una de sus habituales subidas al ataque, rodeado de adversarios y observado por Juanma Espinosa. /BESTPHOTOSOCCER / REAL JAÉN
Choco, en una de sus habituales subidas al ataque, rodeado de adversarios y observado por Juanma Espinosa. / BESTPHOTOSOCCER / REAL JAÉN

El Real Jaén remontó el tanto de Gadea de penalti con dos acciones a balón parado de Espinosa y Juanca

JOSÉ A. GUTIÉRREZJAÉN

La segunda épica en menos de cuatro días. Gracias a la inspiración de los genios de lo concreto: Juanma Espinosa y Juanca, futbolistas con capacidad para hacer cosas diferentes. El equipo la tocó y retocó, pero solo pudo remontar a balón parado. Y eso merece un análisis más profundo y alejado de la euforia. Porque si vendes una plantilla como la mejor del Grupo IX no puedes enlazar dos partidos perdiendo a falta de menos de 30 minutos para el partido final.

Pero eso es harina de otro costal y lo cierto es que ayer el Real Jaén culminó una semana fantástica de nueve puntos, un pleno que le permite colocarse tercero a un solo punto del liderato. Números hablan y mandan.

Con todo no se puede olvidar, aunque a Crespo no le guste que se lo recuerden en rueda de prensa, que el equipo naufragó con un juego angustiado y febril hasta que apareció la genialidad de Juanma y Juanca. Fue una acción que salvó el juego y los tres puntos con un bloque que se empeña en llevar el balón a domicilio.

El de ayer fue un claro ejemplo del debate de la posesión en el fútbol actual. No es lo mismo tener el esférico que saber adueñarse de los espacios. El Huétor Tájar supo crecer ofensivamente desde el orden defensivo ante un Real Jaén que se fue desinflando cual souflé. Los pupilos de Rafilla Morales apostaron por la ley del mínimo riesgo, con una dosis medida de inteligencia para dar un paso al frente en el momento justo. Cuando el Real Jaén, movido por la ansiedad, sacrificó orden atrás para buscar a la desesperada el gol.

Este Real Jaén sigue dando muchos pases, pero no encuentra el espacio. No logra liberar el talento, no se muestra explosivo en los metros finales.

En principio ayer el espectador tenía por delante a dos equipos con una apuesta atractiva. El Real Jaén apostaba por una mayor elaboración en su fútbol, pero faltaba imprimir algo más de ritmo y velocidad en los últimos metros.

La primera ocasión la cocinaron entre Mario Martos y Antonio López pero el disparo del delantero granadino acabó en las manos de Rico.

La principal novedad en el once era la presencia de Moha en el extremo derecho y de Manu Alemán acompañando a Ramón en el eje de la defensa para suplir la baja por lesión de Javi Pérez. Además, en el banquillo estaban Juanca, que estos días ha sufrido un esguince cervical, Juan Carlos, autor del tanto del triunfo en el último suspiro en Atarfe, y Fran Hernández.

El Huétor Tájar, con el paso de los minutos, se fue desperezando. Ariza lo intentó desde la frontal con un disparo que se perdió por encima de la portería defendida por Ángel de la Calzada. El Real Jaén tenía encerrado al Huétor en su campo. Tras un robo, Juanma Espinosa contactó con Mario Martos cuyo cabezazo murió en los dominios de Rico.

A la media hora de juego Mario se peleó con toda la defensa blanca y acabó por el suelo. El colegiado percibió el empeño en la teatralización y le mostró la cartulina amarilla.

El Huétor Tájar se estaba mostrando como un bloque sobrio y muy ordenado atrás. El fútbol de los blancos se espesó. No encontraban los de Crespo fisuras en el entramado defensivo que había montado Rafilla Morales. Rentero lo intentó en el minuto 40 desde lejos pero su lanzamiento no encontró la portería rival.

Choco subía la banda como una moto pero en muchas ocasiones tenía que abortar las alegrías defensivas ante la falta de claridad de ideas en los últimos metros.

El esférico estaba siendo de los de Germán Crespo, pero más como un trámite administrativo que como una amenaza para la defensa panciverde.

Los visitantes también destilaban fútbol, aunque con cuentagotas, por sus botas. En la recta final del primer round el Huétor Tájar, antes de irse al túnel de vestuarios, dio un susto a los blancos.

El Real Jaén es un equipo que insiste, por momentos lucha, corre, pero la afición blanca espera algo más, inspiración y clase a raudales. Elementos que le diferencien del resto de conjuntos del montón del Grupo IX. Este bloque, pese a los últimos buenos resultados, siempre está en observación.

Nada más reanudarse el choque Ariza habilitó a un Quevedo al que le faltó una punta más de velocidad para haber encarado al cancerbero local. Los blancos y sus constantes concesiones defensivas para halagar al visitante.

El Huétor Tájar salió reforzado de los primeros 45 minutos. Además, se encontró con un Real Jaén barroco en el error, que daba vueltas sin sentido sobre el área sin lograr penetrarla y sin que nadie supiera romper la monotonía. Así, Crespo decidió mover sus piezas en el minuto 52. Juan Carlos, el héroe de Atarfe, entraba por Raúl García.

De la fatalidad a la genialidad

Conforme pasaban los minutos la falta de confianza empezaba a asfixiar la capacidad de creación de los blancos. Perdían atrevimiento en cada pase marrado. Todo pasaba por esa genialidad individual que liberara la espita de la clase que atesoran los futbolistas jienenses. Pero el talento se estaba haciendo el remolón y al Huétor Tájar se le veía cada vez más cómodo en su rol.

Y en el minuto 60 sucedió la fatalidad. Rentero cometió penalti y Gadea engañó a De la Calzada para abrir el marcador. Tocaba remar en contra.

La posibilidad de cerrar una semana 'fantástica' de nueve puntos se esfumaba lentamente sin que los blancos llegaran a inquietar a Rico. En el 73 el Real Jaén quemó sus naves. Entró Jorge Vela por Manu Alemán.

A este equipo le siguen haciendo goles con extremada facilidad. Cierto es que la defensa es responsabilidad colectiva, pero también que para aspirar al liderato no se pueden hacer tantas concesiones.

Los entendidos de este deporte, que peinan canas, ya vaticinaron que a esta plantilla le podía pesar jugar en el coliseo blanco. Cuando los partidos se abren pronto la calidad fluye a raudales. Pero como ayer cuando pintan bastos, la ansiedad acaba por ahogar el fútbol de creación de los de Crespo.

Está bien ser fiel a un estilo pero tampoco está demás acompañar la inteligencia y el fútbol práctico cuando el partido está espeso.

Y con esta reflexión en la mente apareció la calidad de Juanma Espinosa, uno de la casa al que quizás por eso no se valora como se debiera, para apagar el fuego. Con el de Arbuniel el juego y la pelota encuentran su razón de ser. Y el aficionado recuerda por qué pagó su entrada con gusto. Un pelotero con clase que convierte en deliciosa cualquier cosa que toca. El problema se arregla, pero la pregunta queda latente: ¿qué pasará cuando Juanma no acierte con una falta directa o no esté sobre el verde?

Con poco, muy poco, el público se animó. Y al Real Jaén se le puso el partido cuesta abajo.

Juanca sacó una falta en el mismo sitio. La defensa esta vez repelió el lanzamiento que le cayó a Juan Carlos, el malagueño la metió de primera en el área y el rechazo tosco del defensa visitante le cayó en el punto de penalti a Juanca, que con precisión quirúrgica alojó la pelota en la red.

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