Real Jaén

Tomás Membrado cumple dos años como máximo accionista del Real Jaén

Palco del Nuevo La Victoria durante el partido de este domingo./JUANDE ORTIZ
Palco del Nuevo La Victoria durante el partido de este domingo. / JUANDE ORTIZ

El empresario jienense ha logrado dar estabilidad a una entidad que estaba seriamente amenazada de disolución a su llegada en marzo de 2017

JOSÉ A. GUTIÉRREZJaén

Durante este mes de marzo se cumple el segundo año del empresario jienense, Tomás Membrado, como máximo accionista del club blanco. En una casa dada a los líos, desde su aterrizaje Tomás Membrado ha logrado recuperar dosis de sensatez en la gestión del Real Jaén.

Los aficionados han sabido agradecerle que en este mundo del fútbol, tan dado a congregar en torno al esférico a vende humos y especímenes de verbo y promesa fácil, haya un empresario decidido a coger las riendas de un club herido de muerte y sea capaz de hablar con los pies bien hundidos en el suelo.

Fue en la mañana de un 27 de marzo cuando el empresario jienense Tomás Membrado se convertía, de forma oficial, en el nuevo máximo accionista del Real Jaén, al comprar por 80 céntimos el paquete de Juan Miguel Hitos, que era el propietario de la entidad con un 50,09 %; y por 20 el de Sergio Hitos, su hermano, que tenía el 12%.

Tras este acuerdo de compra, Membrado se convertiría también, poco después, en presidente del Real Jaén.

El nuevo máximo accionista se encontró un panorama nada alentador. La entidad, casi centenaria, contaba con una deuda estimada, por aquel entonces, de unos cinco millones de euros; se debían las últimas cuatro mensualidades a la plantilla, cuadro técnico y empleados; y en el apartado deportivo, el equipo estaba seriamente amenazado por el descenso, en el puesto de promoción de descenso con solo 32 puntos sumados en 31 jornadas. Una tragedia que se acabó confirmando al final del curso liguero.

El acuerdo de traspaso de poderes se cerró una semana antes entre Juan Miguel Hitos y Membrado. Un 20 de marzo.

Desde el principio, Membrado tuvo muy claro que «el club será lo que sus aficionados quieran. Por eso tenemos que confeccionar un proyecto integrador, que involucre a todos los estamentos y a todas las personas que lo llevan en su corazón». Y se puso manos a la obra para conseguirlo, con una frase con la que dejó bien claro que no venía al Real Jaén a poner dinero. «Yo no soy ningún salvapatrias». Sus recetas eran para el futuro, más bien lejano, para el presente tocaba seguir tirando de paciencia.

Le tocó sufrir sinsabores. Como la marcha de algunos de los colaboradores que le convencieron para dar un paso al frente o los altibajos deportivos que sufrió el equipo la pasada temporada con tres entrenadores y la eliminación en la primera ronda del play off. Pero en este curso lo deportivo está funcionando, firmando guarismos históricos.

En lo económico también se han producido luces y algunas sombras. La fallida ampliación de capital no debe empañar una gestión responsable en la que la plantilla está cobrando sus emolumentos antes de que venzan las correspondientes mensualidades. Además, se está realizando un arduo trabajo para encontrar soluciones a las deudas que el club mantiene con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, junto al resto de acreedores de la entidad.