Tercera División

Sobredosis de ambiente en las gradas

Aspecto que presentó ayer la zona de preferencia y los palcos de las peñas en Linarejos. /ENRIQUE
Aspecto que presentó ayer la zona de preferencia y los palcos de las peñas en Linarejos. / ENRIQUE

El estadio Linarejos vivió con pasión un duelo futbolístico con ambiente de superior categoría | El balón lo pasó mejor en el primer tiempo, en un partido en el que la expectación y la fiesta en el graderío superó al juego de ambas escuadras

JOSÉ A. GUTIÉRREZLINARES

La fiesta terminó teñida de azulillo y los blancos comprobaron que el camino entre la euforia y el descalabro es cada vez más corto. Linarejos vivió un duelo con niveles de religiosidad capaces de poner el tiempo en suspensión durante noventa minutos.

El ambiente era el de las grandes ocasiones desde la mañana. Por Linares se veían camisetas y las bufandas, incluso algunos seguidores presumían de mascotas con los colores azulillos en redes sociales. En el otro bando la ilusión viajaba en los seis autobuses. Algunos aficionados confesaban haber ido a trabajar con la camiseta del Real Jaén bajo el uniforme «para llevar el escudo más pegado a la piel».

El fondo ocupado por los seguidores locales destilaba 'un sentimiento inalterable desde 1909'. Porque al fin y al cabo de eso se trataba ayer, de sentimientos sobre el verde a flor de piel.

El duelo contaba con un evidente interés táctico. Dos entrenadores que se conocen y que destilan una desmedida pasión por el fútbol preciosista y exquisito. La batalla se desató en la parcela ancha del terreno de juego desde el pitido inicial. El Linares intentaba meter intensidad y el Real Jaén presión, ingredientes con los que pelear por el esférico, ayer convertido en un preciado objeto de deseo.

El césped no ayudaba. Tensión en las gradas y en un terreno de juego que no permitía que el balón se deslizara como mandan los cánones de este deporte. Ambos partían de la idea de tener la pelota. Buscar el gol con buen fútbol. Pero los tantos no llegaron en el primer round.

Y eso pese a que hubo ocasiones en ambas áreas y de todos los colores. Pero sucede que cuando más cerca se está del meta más lejos se está del gol. La tensión pesaba en las botas y en esas circunstancias el pelotero suele buscar amparo en aquello que mejor conoce y no siempre en la mejor opción. La importancia de la sugestión.

Intercambio de golpes

Estaba siendo un partido de ida y vuelta, equilibrado y abierto al riesgo. El principal beneficiado era el espectador. Pero la fiesta no tuvo continuidad en el segundo round. Juan Arsenal apostó defensas estrictos en la marca que se imponen porque adivinan, son fuertes en la disputa y tan rápidos para corregir errores como para recuperar la posición. Aliñados con centrocampistas responsables defensivamente y precisos para tocar a gran velocidad. Y arriba jugadores con la inteligencia necesaria para dar amplitud al campo y ser como puñales cuando encaran. Sentido colectivo. Pero nadie deslumbra especialmente.

El Real Jaén de Germán Crespo es un bloque en el que el balón viaja rápido de un pie a otro. Un equipo de corte académico, en el que todos mueren por una misma idea. Saben lo que deben hacer en cada momento y de una forma solidaria, todos se muestran para jugar y se sacrifican para recuperar el balón.

Había perdido el Real Jaén sus tres últimas visitas a Linarejos. Y en el global de enfrentamientos claro color azulino: 18 victorias locales, ocho empates y cuatro triunfos blancos. Con 40 tantos del Linares y 18 del Real Jaén. Y ayer empezó perdiendo tras el tanto de Rosales desde el punto de penalti. Y no fue capaz de cambiar su destino y darle un giro a la historia. En el segundo tiempo estuvo hundido en el diván.

Rugía como un fiero león Linarejos que además era tendencia nacional en Twitter. La fiesta iba cogiendo un color cada vez más azulón.

El gol obligó a los blancos a sacrificar y resignar orden por el riesgo necesario para evitar doblar las rodillas en un escenario donde perder un partido significa desprenderse de confianza, tranquilidad y estima. En Linarejos una derrota duele mucho más. Pero además, el tanto fortaleció la idea defensiva de los locales. El penalti les dio una enorme llave, rompiendo el equilibrio táctico de pizarra que existía hasta ese momento. Volcó el partido hacia el área de unos blancos que fueron deprimiendo su estado anímico. Todo eso influyó negativamente en su juego porque les aceleró. Se saltaron su línea más creativa buscando con excesiva ansiedad el gol. La urgencia les atenazó.

El Linares salió reforzado y saboreando el triunfo «en el futbolín», recordando con sorna las polémicas palabras de 'pico de oro' Miguel Segovia en la previa. El Real Jaén deberá analizar este tropiezo como un ensayo, fallido, de lo que espera en un futuro play off.

La jornada estuvo marcada por la deportividad. Aunque los aficionados blancos se quejaron de la dificultad para acceder a Linarejos, unos retrasos que motivaron que a pocos minutos de empezar el partido todavía hubiera seguidores desplazados desde la capital jienense fuera del estadio pese a haber salido con suficiente antelación. Además, esto provocó que se cruzaran con el cortejo organizado por las peñas locales, afortunadamente sin incidentes dignos de reseñar.

Una vez pasada la onda expansiva de un duelo de alto voltaje tocan unos días del pausado análisis despojado de la sobrante carga de emotividad que destiló un choque eléctrico y con una sobredosis de pasión en las gradas.

 

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