Real Jaén

Real Jaén: truco y trato en Torreperogil

Antonio López aloja en la red el primer tanto del conjunto blanco, su octavo en lo que va de liga./BESTPHOTOSOCCER/REAL JAÉN
Antonio López aloja en la red el primer tanto del conjunto blanco, su octavo en lo que va de liga. / BESTPHOTOSOCCER/REAL JAÉN

Los de Crespo dieron miedo por Halloween en Torreperogil tocando y tocando y se quedaron con los tres puntos en su faltriquera. Fiesta en la provincia jienense y sin necesidad de disfrazarse, la del fútbol

DIEGO J. GONZÁLEZTORREPEROGIL

Más allá del rondo final tras el 0-2, los lagartos dominaron la situación en todo momento y esta vez ni siquiera tuvieron que provocar en los minutos finales alguna angina de pecho entre sus seguidores. Acabamos de iniciar noviembre y huele a castañas asadas y a matanza, así como dentro de poco olerá a jamila. Llámenme temerario, porque vuelvo a recordar que estamos en noviembre, pero este Real Jaén ya huele a Segunda B.

Sonó un tímido timbrazo, tardé algo en salir y advertí por el murmullo al otro lado de la puerta de lo que se trataba. «¿Truco o trato?», me conminaron a porta gayola unos tiernos y siniestros infantes. Por suerte para ellos (y para mí: eran cuatro contra uno), una bolsa de caramelos añejos inesperadamente conservada en un mueble cercano resolvió el asunto.

«¿Truco o trato?», repetí luego para mis adentros. ¿Y por qué no 'truco y trato', cambiando la disyuntiva por la copulativa, que suena mejor?

LAS CLAVES Que el tik-taka esté en decadencia no es óbice para recordar que quien la tiene y la mueve con criterio, suele ganar. La entrada de Luis Jiménez viró de amarilla a roja por mor del estruendoso golpetazo contra la valla. Desde su campo, Fran Hernández la clavó en el arco de Pozo, como si tal cosa. Así son los cracks.

En 2014, el Real Jaén visitó Torreperogil tres meses después de finalizar su efímera andadura por la LFP. Fue en la recién creada Copa Diputación y contra pronóstico vencieron los locales, por aquel entonces tres categorías por debajo. Hoy cohabitan en el Grupo IX de Tercera mientras que el Alavés, el adversario que empujó a los blancos al precipicio, pisa los talones al Barça en lo más alto del balompié nacional. El fútbol, la vida.

Ahora, en 2018, el club lagarto trata de salir cuanto antes de una Tercera a la que quieren aferrarse en Torreperogil. Aferrarse a Tercera y a Torres, su mentor. Venerado en el pueblo hasta el paroxismo, directiva y afición constantemente le agradecen su labor, sea de viva voz, a golpe de tweet o con la indeleble pancarta en el Abdón: «Torres, tú nos enseñarás el camino». Pudo entrenar al 'Goliat' de la categoría, como él mismo definió en la previa al cuadro capitalino, pero prefirió ser 'David'. Seguramente dentro de unos años dará el pregón en la villa torreña. Una villa que animó a los suyos pese al frío y a los acontecimientos, destacando a los 'Ultra Swin', siempre con buen humor, quejándose esta vez del arbitraje gritando «Así, así, así gana el Jaén».

Lástima para los rojillos que este 1-N se toparan con un gran equipo. Porque un gran equipo es el que se adapta a la idiosincrasia de la categoría donde milita con independencia del escudo bordado en su camiseta; el que lo mismo compite vestido de chaqué que con ropa de camuflaje y el que sabe madurar los encuentros y perseverar hasta el pitido final. Ese es el truco de la escuadra de Germán Crespo.

En este Real Jaén todos suman. Y no sólo me refiero a la fiel parroquia que arropó este jueves a los suyos tiñendo el Abdón Martínez de blanco y morado, o a los infatigables de Orgullo Lagarto o The North Fans («Vayas donde vayas» como tifo); me refiero a la plantilla. Es un bloque de hechos y de resultados, no de eslóganes.

Y de peloteros con experiencia y calidad para jugar en categoría superior, como Juanma Espinosa o Víctor Armero, sancionados esta vez, o como Antonio López y Juanca (El Dúo Sacapuntas), o como Cervera y Heras... o como Choco. José María Mazuecos, Choco, para este humide juntalíneas el mejor jugador del Grupo IX: un tipo que lo mismo llega a línea de fondo desbordando y asiste, que vuelve corriendo por banda para superar al extremo adversario; un tipo que es abogado y futbolista; un tipo al que si les falla su babysitter, la conexión a internet o el embrague de su coche, deberían acudir: él sabrá cómo resolverlo.

Y a todo esto, Fran Hernández. Se hallaba padeciendo el frío de La Loma en el banquillo cuando tuvo que ingresar al césped a toda prisa por culpa de la lesión de Heras. Entró, vio y la coló, a lo Julio César. Se adueñó del esférico y, por ende, del encuentro, homenajeando al gran Groucho Marx con aquello de «¿Una fiesta y no me han invitado? He estado a punto de no venir». Pues eso.

Si el truco de los de blancos es fajarse en todo tipo de campos con un neodarwinismo que le hace adaptarse al medio y evolucionar, el trato lo han firmado con lo más puro y bello: el balón. Un contrato innegociable con el esférico, sin ambages, en el que, suceda lo que suceda en cada cancha, en cada partido, los de Crespo nunca dejarán de mimar a la pelota y ésta le devolverá la deferencia a base de puntos.

Un acuerdo que ya está fructificando y que se espera desemboque en el ansiado ascenso. Truco y trato. Ahora entiendo Halloween.

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