Real Jaén

Una piña con aroma a Segunda B

Los jugadores jienenses se abrazan tras conseguir el primer tanto en Torremolinos./Bestphotosoccer/RJ
Los jugadores jienenses se abrazan tras conseguir el primer tanto en Torremolinos. / Bestphotosoccer/RJ

El Real Jaén se está mostrando como un bloque sólido y sin fisuras | La plantilla trabajará hasta el miércoles, disfrutará de vacaciones hasta el domingo y regresará el lunes para preparar el duelo ante el Antequera

JOSÉ A. GUTIÉRREZJaén

Un bloque unido, sin fisuras. Así se está mostrando el Real Jaén en las últimas jornadas. Es la principal receta para un éxito que únicamente se alcanzará si el equipo logra retornar a la categoría de bronce del fútbol nacional. Juntos viajan cuando toca jugar en el rol de visitante, los 22 peloteros pese a que cuatro no entran en la lista, y abrazados como una piña celebran los goles.

En las últimas jornadas el bloque de la capital jienense está regalando imágenes icónicas cargadas de mucho simbolismo. Los últimos tantos de Juan Delgado, con Antonio López celebrando con igual efusividad el gol como cuando él lo protagoniza; el abrazo de los jugadores de campo y los que estaban en el banquillo tras el gol de Mario Martos del pasado domingo en Torremolinos o la fusión que se vivió, con los no convocados al choque celebrado hace tres jornadas en El Palo, saltando al terreno de juego son solo algunos ejemplos. La alegría en este equipo es colectiva y se comparten los éxitos ajenos como propios. Un principio, el del grupo antes que el individuo, que resulta muy complicado asentar en el fútbol actual.

Y ese logro es fruto del trabajo desarrollado por Germán Crespo y su cuerpo técnico.

En Torremolinos había necesidad de sumar los tres puntos. Una presión añadida por el resultado del sábado logrado por el Linares. Un tropiezo podría alentar las posibilidades de los azulinos de asaltar el liderato en las cuatro últimas jornadas. Pero este Real Jaén no deja margen a la duda. Pese a que algunos ponen mucho empeño y niegan un 2019 impoluto en el que los blancos contabilizan 16 jornadas sin conocer la derrota, con 14 triunfos y dos empates.

Los de Crespo contabilizan en su casillero 92 puntos cuando todavía restan 12 por disputarse, por los 82 que logró al final de la campaña anterior. El Atlético Malagueño acabó la pasada temporada con 96 y en una competición mucho menos reñida que la actual.

Cuatro jornadas por delante para sumar dos triunfos que garantizarían la primera plaza, con un valor especial al dar la opción de poder ascender en una sola eliminatoria y contar con una segunda oportunidad en caso de tropiezo.

Así, con la sensación de haber hecho los deberes, los blancos se marcharán el miércoles de vacaciones hasta el próximo domingo. Durante estos días realizarán un trabajo diferente, centrado en seguir forjando la idea de grupo, con un entrenamiento alternativo y alejado de la rutina habitual.