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REAL JAÉN | LA CRÓNICA

Volver siendo más fuertes

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Jugadores del Real Jaén y el Jumilla se saludan al finalizar el partido ante un desolador graderío vacío en La Victoria. / JUAN DE DIOS ORTIZ

  • El Real Jaén se despidió de Segunda B con un gris empate ante el FC Jumilla

Dar un paso atrás para tomar impulso y volver con más fuerza. El Real Jaén echó ayer el telón a una temporada plagada de calamidades. En un duelo en el que ninguno de los dos contendientes se jugaba nada, el fútbol no hizo acto de presencia. Fue un perfecto ensayo de los venideros encuentros de la próxima pretemporada.

El Real Jaén ha cerrado, según la cuenta de Twitter (Datos Real Jaén CF) la campaña con menos victorias (7) de su historia casi centenaria. Nueve firmó en el curso 67-68 y en el 56-57, por las diez de las temporadas 97-98, 89-90 y 48-49.

Ayer fue un día para pensar en el futuro y fijarse en los jóvenes aprendices de peloteros con clase de la cantera blanca. Y poco más.

En cuanto al choque, la primera llegada con cierto peligro se produjo en el minuto 9. Víctor Andrés puso el centro para un remate de Fede que repelió la zaga visitante.

En esto del fútbol la intención suele tener que ver más con el triunfo que con otras recetas. Pero en Tercera habrá que acostumbrarse a otro tipo de fútbol. Al Real Jaén le tocará ser protagonista, no despreciar la tenencia de la pelota, provocar y no esperar el error del rival. Y todo esto en una categoría donde el fútbol suele ser cicatero y poco dado a los lujos. Habrá que vacunarse para la alergia al riesgo, en un Grupo IX en el que pocos son los que apuestan por arriesgar la pelota driblando a un rival porque la pérdida se paga cara. Y sin este tipo de jugadores el fútbol se hace muy rutinario.

En La Victoria el fútbol, el que deleita paladares exquisitos, brillaba por su ausencia. Verdú lo intentaba a los 25 minutos en un lanzamiento directo de falta que Adri despejaba de puños.

El Jumilla tenía ahora mucha mayor presencia en campo contrario.

Los fieles de Orgullo Lagarto mostraban su sentir: «No existe categoría para este sentimiento», rezaba en una pancarta.

Está por ver el estilo al que fían los nuevos dirigentes blancos, capitaneados por Tomás Membrado, para devolver al Real Jaén a la categoría de bronce del fútbol nacional. En principio todos los estilos son válidos, pero la pregunta es si se decantarán por un proyecto basado en el buen fútbol o en el resultado final. En la capital del Santo Reino hay muchos aficionados a los que no les gusta que un resultado les diga cómo tienen que pensar. El fútbol debe ser divertido. Y en Jaén son legión los que prefieren un loco atrevido que llena el fútbol de vida, que la inteligencia aplicada al cálculo, el control y la especulación. Esta maravilla llamada fútbol nunca debería convertirse en un ámbito aburrido que en mitad de un partido nos haga recordar que existe la muerte. Porque en el fondo se paga el abono para olvidar la realidad diaria.

Camino de la media hora de juego los blancos retomaron el mando. Una internada de Rentero por su banda izquierda finalizó con un remate alto de Rama Mella.

La mejor ocasión de este primer round salió, no podía ser de otra forma, de la conexión firmada por Santi Villa y Óscar Quesada, dos de los peloteros con mayor calidad y clase de esta plantilla. El capitán blanco puso el centro y en el primer palo Quesada remató de cabeza un balón que se estrelló en el larguero.

Al descanso se llegó sin goles y tras la reanudación, José Manuel Barla decidió dar entrada a sabia nueva. Los canteranos Puma, que disputó sus primeros minutos en competición oficial con el Real Jaén, y Joserra ocuparon el lugar de Fede y Rafa Mella. En las filas vinícolas, Quaye dejó su sitio a Manolo.

Las jóvenes promesas de la cantera jienense le pusieron algo más de ritmo a un duelo que hasta entonces estaba teniendo tintes de amistoso. Un pase en profundidad acabó con un disparo de Puma que atrapó sin problemas Seral.

Descarada juventud

Insistían los locales. Un centro de Rentero, que recibió un pase de más de 15 metros medido al pie de Santi Villa, lo cabeceó Puma a las manos de Seral. El Jumilla proponía muy poco. Manolo apostaba por el factor sorpresa con un lanzamiento directo de saque de esquina al que respondió muy atento Adri.

La parroquia blanca disfrutaba con muy poquito. Una acción trenzada por los más jóvenes, en la que aparecieron Puma, Aguado, Joserra y Rentero, desató una cálida ovación. Son el futuro de este club.

El Jumilla guardó todas sus ganas y fuerzas para los últimos minutos. En la recta final del partido embotelló al Real Jaén en su área. Adri evitó el tanto vinícola firmando la parada del partido.

Desde el fondo ocupado por Orgullo Lagarto otra pancarta y un cántico: «¡Volveremos!». Las gargantas de sus aficionados entonaban un grito de guerra: «Volveremos otra vez, volveremos a ser grandes...».

Y ahí murió un partido que no tuvo historia, ni goles y que sólo quisieron jugar aquellos que llevan la profesionalidad por bandera junto a los que tienen mucha hambre.

Barla se despide con dos victorias, dos empates y cinco derrotas en nueve encuentros. Insufló gotas de esperanza en su inicio, logrando que los jugadores recuperaran la fe, pero se vio superado por los problemas de una entidad con múltiples achaques. Ahora hay que levantarse con mucha más fuerza para convertir el infierno de la Tercera División en un breve purgatorio.