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Real Jaén

REAL JAÉN

Al infierno con lágrimas blancas

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Los jugadores del Real Jaén, abatidos tras consumarse el descenso de categoría. / JUAN DE DIOS ORTIZ

  • El Real Jaén cae derrotado ante el Extremadura UD y consuma su descenso a Tercera División

  • Los problemas deportivos e institucionales han acabado con los blancos en el infierno, a falta de dos jornadas para que finalice la competición

jaén. Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite. Ayer un aficionado blanco resumía el sentir generalizado de la parroquia jienense: «¿Cuándo pudo sacarme el abono del Real Jaén?». Ese es el espíritu, porque es el momento para ser blanco y morado. Ahora toca remar, y seguir remando, para salir cuanto antes del infierno de la Tercera División.

El Extremadura UD dio ayer una grave estocada a la 'mala-malísima salud de hierro' del casi centenario club blanco. La segunda de los de Almendralejo tras el descenso en esta localidad de Segunda A cuando Rafa Benítez dirigía a los azulgranas. El equipo extremeño, que en la primera vuelta estaba casi desahuciado, apostó por gastarse los cuartos firmar a más de diez peloteros con clase y luchar por la salvación. Todo lo contrario que un Real Jaén que en este segundo asalto al calendario ha ido desangrándose institucionalmente y debilitándose en lo deportivo con la pérdida de efectivos.

Lo cierto es que los de Juan Sabas se llevaron ayer los tres puntos de un coliseo jienense que volvió a vivir una tarde trágica. Un triunfo que mandó, de forma matemática, a Mancha Real y Real Jaén al pozo del Grupo IX de Tercera y que saca al Extremadura del puesto de play out a donde cae el Linares.

La primera acción de peligro la protagonizaron los blancos. El veterano meta Toni Doblas no estuvo fino en la salida pero la defensa azulgrana cerró todos los huecos a Rafa Mella. La tuvo también el bloque dirigido por Sabas en una indecisión de Nando que resolvió atento Felipe Ramos.

El Extremadura se hizo con el control del juego en los primeros minutos, pero fue un fugaz espejismo porque el Real Jaén empezó a sentirse cómodo y a frecuentar, sin llegar a asestar un golpe, el área visitante. Nando culminó una trenzada acción combinativa de los blancos. Los de Barla destilaban gotas de buen fútbol y trasladaban sensaciones positivas.

«No nos rendimos en el 2000, y no lo haremos ahora». Rezaba en una pancarta desplegada por los seguidores de Orgullo Lagarto.

Y seguía gustándose el bloque jienense. Vitu peleó, pleno de casta y garra, el esférico en banda derecha, Santi Villa la puso en la frontal y Víctor Andrés remató algo desviado. A los puntos estaba mereciendo el Real Jaén el primero.

El bagaje ofensivo del Extremadura en la recta final del primer acto se redujo a una falta en la frontal que no atravesó la barrea y un contragolpe por banda derecha que finalizó con un centro de Willy directo a las manos de Felipe Ramos. Pero el guión confirmaba el plan ideado por el técnico visitante.

«Solo encuentra la derrota aquel que deja de soñar». Mensaje de los seguidores de Orgullo Lagarto. Y lo cierto es que en la reanudación del segundo round, el Real Jaén tuvo un duro despertar. Álex Carmona se equivocó al sacar la pelota jugada y Perea, desde fuera del área, la colocó en la escuadra. El destino volvía a jugar una mala pasada a los blancos. Perea terminó con mareos el primer tiempo, por culpa de un golpe en la cabeza con un rival y el entrenador le pidió que aguantara unos minutos, los justos para asestar el primer golpe a los locales. Barla decidía mover sus piezas, y Trujillo y Álvaro Aguado entraban en escena.

Gol de Villa

En el mundo del fútbol, las alegrías suelen ser efímeras e ir por barrios. Diez minutos duró el jolgorio en el bando visitante. Quesada sacó una falta en la frontal y el capitán Santi Villa volvió a regalar una clase magistral sobre la forma perfecta de lanzar el esférico a balón parado. Gol número 12 del linarense y La Victoria volvía a creer con todas sus fuerzas.

El Real Jaén se volcó sobre la portería de Toni Doblas. El socorrido «¡Sí se puede!» rugía ahora en las gargantas de los seguidores locales. Todos creían en el milagro ante un Extremadura que parecía tambalearse y estar a punto de caer a la lona.

Pero en el 72, Montelongo firmó el uno a dos. Fue en una nueva acción aislada, como reconoció en rueda de prensa su técnico. Pero suficiente para enterrar las esperanzas de los blancos. «Ser un bloque férreo para en los últimos 30 minutos ir a por el partido». Le salió el plan.

Todo estaba en contra. Santi Villa tenía molestias y retrasaba su posición. Nando daba un paso al frente y precisamente en un centro suyo, Vitu tuvo el empate, pero el balón se perdió alto.

El marcador ya no se movería pese a la llamada a la épica de Felipe Ramos subiendo a rematar varios balones al área contraria.

El resbalón de Rafa Mella, en el minuto 90, simbolizó el partido y la temporada de un Real Jaén al que le toca aprender de los errores, múltiples y graves, para no repetirlos en el pasado.

Al final, lágrimas en los aficionados y jugadores blancos. Los seguidores jienenses despidieron a sus jugadores con un cálido aplauso en reconocimiento al esfuerzo y la entrega durante los 90 minutos.

Los de José Manuel Barla no se merecieron la derrota. Propusieron más fútbol, pero acabaron destrozados sobre un verde que en esta ocasión no tenía nada de esperanza. Alegría blaugrana, representada en el casi millar de seguidores que viajaron en los 14 autobuses fletados por el club. Y decepción en el bando blanco. Ahora toca desde ya empezar a remar y poner remedio a los múltiples achaques de esta entidad. Y preparar el proyecto deportivo de la próxima temporada. El Real Jaén vuelve al infierno de la Tercera División 26 años después. La última vez que los blancos estuvieron en esta categoría fue en la temporada 1990-91.