La crónica (1-2)

La efectividad blanca tumba al corazón

Los jugadores blancos festejan uno de los goles anotados./REAL JAÉN (BESTPHOTOSOCCER)
Los jugadores blancos festejan uno de los goles anotados. / REAL JAÉN (BESTPHOTOSOCCER)

El Real Jaén destila pegada y aprovecha los errores iniciales del Torredonjimeno

JOSÉ A. GUTIÉRREZJaén

La efectividad blanca se impuso al derroche de ganas y corazón de los tosirianos. El Real Jaén se llevó los tres puntos de un duelo que destiló un aroma especial desde mucho antes que comenzara a rodar el balón. Con un ambiente de superior categoría (unos 2.100 espectadores en las gradas y aproximadamente un millar desplazados de la capital jienense) los de Salva Ballesta demostraron que han aterrizado en el play off de ascenso para amenazar el liderato del Atlético Malagueño. Y lo hicieron en casa de un Torredonjimeno muy serio, que no renuncia a su ideario futbolístico de toque y buen fútbol pese a que vengan, como ayer, mal dadas.

Carrillo pudo cambiar el guión del duelo. Nada más arrancar el partido se plantó completamente solo ante Luis Arellano, pero el cancerbero blanco le ganó la mano tapándole todos los huecos. Habían salido los locales mordiendo, contagiados del ambiente que se respiraba.

1 UDC de Torredonjimeno

Juanma Olivares, Edu Osorio, David Rus, Vicente (Miguel, min. 25), Álvaro, Rubén (Ureña, min. 82), Lara, Javi Quesada, Carrillo, Juan Carlos y Adri.

2 Real Jaén CF

Luis Arellano, Manu, Higinio, Ramón (Ezequiel, min. 60), Dani Fragoso, Jonathan, Víctor Armero (Álvaro, min. 88), Cervera, Migue Montes, Pico y Juan Carlos (Manolillo, min. 37).

goles
0-1, min. 5: Juan Carlos; 0-2, min. 23: Migue Montes; 1-2, min. 88: Adri.
árbitro
Juan A. Manrique Antequera (Colegio granadino). Amonestó al local Juanca y por parte visitante vieron amarilla Manu Martínez, Juan Carlos, Ramón, Dani Fragoso, Ezequiel, Rivera, Manolillo y Álvaro.
incidencias
Unos 2.100 aficionados en el municipal Matías Prats.
Ambiente de gala en el feudo rojiblanco
Unos 2.200 espectadores, prácticamente lleno, con aproximadamente un millar de seguidores blancos desplazados desde la capital jienense. No hubo incidentes entre ambas aficiones.
Antes del inicio del partido los aficionados locales desplegaron un mosaico con los colores rojo y blanco del conjunto tosiriano. El Matías Prats estuvo dividido, casi a partes iguales, con seguidores de ambos equipos.
El partido acabó con la racha del Torredonjimeno, que contabilizaba ocho jornadas consecutivas sin conocer la derrota y de un Real Jaén que sumaba cinco encuentros sin encajar gol. Los blancos enlazan ocho duelos sin perder.

Pero fue el Real Jaén el que golpeó primero a los cinco minutos de juego. Juan Carlos, que volvía al once después de perderse el duelo ante el San Pedro por sanción, aprovechaba un error defensivo de la zaga tosiriana para firmar el cero a uno con un potente y certero disparo desde la frontal.

Los estudiosos de este deporte aseguran que en los primeros minutos se juega el partido que quieren los entrenadores. Sólo un gol es capaz de sacar ese tapón táctico, y darle un mayor protagonismo a la rebeldía de los futbolistas. Ayer el primero llegó muy pronto.

Los dos equipos salieron con la intención de jugar un buen fútbol. En un césped mimado como el del Matías Prats la pelota tiene que pasarlo bien, lo contrario sería un sacrilegio. Hay que dar importancia al balón aunque sólo sea porque hay una solo; hay que pensar en algo más que defender la portería aunque sólo sea porque hay dos; y hay que entender que en todo espectáculo existe un compromiso con la gente, sobre todo con la que ayer convirtió el feudo rojiblanco en una fiesta del fútbol provincial.

Torredonjimeno y Real Jaén practican un fútbol vistoso, no muy usual en estas categorías. La pelota es comunitaria y nadie es secundario en el reparto de papeles. Ahí es importante ser protagonista, no despreciar la tenencia de la pelota, provocar y no esperar el error del rival como único argumento ofensivo.

Los locales no acusaron el primer mazazo. Se mantuvieron fieles a su plan y buscaron con fe ciega el tanto del empate. Ganaban los duelos en la parcela ancha y empezaba a llegar con peligro sobre el portal visitante. Arellano volvió a salvar a los suyos en el minuto 21 en una jugada en la que Javi Quesada se había quedado libre de marca.

Segundo mazazo

Y cuando mejor estaba el Torredonjimeno llegó el cero a dos, obra de Migue Montes en una acción en la que dejó pasar, con mucha inteligencia Juan Carlos el esférico, para que el de Pozo Alcón fusilara a Olivares. La asistencia fue de Pico. Minuto 23 y los de Chumilla, obligados a remar en contra. Una vez más en este deporte quien perdona lo paga a precio de oro. La acción tuvo su origen en la lesión de Vicente, que tuvo que dejar su sitio a Miguelín.

La fuerza del resultado tuvo un efecto adormecedor sobre el ímpetu rojiblanco. El Real Jaén intentó aprovecharse de la inercia positiva.

Cervera, a la media hora de juego, buscó la escuadra de Juanma Olivares. Y en una acción de Víctor Armero y Pico estuvo muy cerca de llegar el tercero. El esférico se perdió por encima del travesaño.

Y así se llegó al descanso. Curiosamente se repetía el resultado del último duelo oficial entre ambos bloques en este estadio. En la temporada 2002-2003 el Torredonjimeno, entonces Torredonjimeno CF, firmó una remontada épica para acabar ganando por cuatro a dos. Lo cierto es que el encuentro estaba encarrilado pero no decidido para los de Salva Ballesta.

Cuando tienes partidos cada tres días, muchas veces no puedes repetir alineaciones. Porque el estado de forma no lo recomienda o porque resultan excesivos tres partidos en 15 días. Y a veces porque el rival tiene armas que debes contrarrestar.

Juan Carlos

Ballesta antes del descanso decidió realizar una corrección táctica sustituyendo a Juan Carlos por Manolillo. Juan Carlos es uno de los fichajes que más influencia está teniendo en el juego blanco. Un portento físico que sabe medir sus llegadas al ataque. Cuando pasa por el centro de la cancha es simple para resolver y cuando acelera arriba resulta difícil de contener. Además, se mueve bien en espacios cortos y en mar abierto. Es capaz de asegurar la pelota en la salida y sorprender con arranques inesperados que desahogan el juego. Tiene valentía, sentido del oportunismo, técnica en velocidad, astucia y personalidad para ponerle una bomba al partido. Goleador que se mueve por todo el frente de ataque, con frialdad y agresividad de asesino en sus decisiones, excelente conducción en carrera y carisma para seducir, incluso, al portero rival. Todo un acierto.

En las filas locales también encontramos a peloteros con clase. Aunque ayer no fue su día, ahí destacan Carrillo y Juanca. Futbolistas que llevan de serie el carácter ganador y la inteligencia para explotar sus cualidades. Deportistas que compiten siempre, hasta en los rondos previos al partido. Son parte de una especie en peligro de extinción: esos peloteros que no tienen alergia al riesgo, sin los que el fútbol se hace muy rutinario.

En la segunda mitad el Torredonjimeno llevó la iniciativa ante un Real Jaén que se limitó a esperar agazapado atrás confiado en asestar un golpe mortal en alguna contra.

El Torredonjimeno se pasó todo el segundo round llegando con cierta claridad hasta los tres cuartos del campo rival, pero a partir de ahí le faltaron ideas para romper el entramado defensivo de los de Salva Ballesta.

El duelo se jugaba también en las gradas. Los seguidores locales entonaban el clásico «¡Así, así, así gana el Jaén!» por lo que consideraban pérdidas de tiempo, que de forma irónica era secundado por la grada ocupada por los aficionados blancos.

En el minuto 60 los locales, todo corazón, seguían buscando un gol que les metiera de lleno en la lucha.

Fue un fútbol convertido en un juego angustiado y febril que no tuvo incidencia en ataque. Faltaba ese gol que liberara la ansiedad para que fluyera con libertad el juego de los locales. El gol es la llave que abre una puerta enorme. Y el Torredonjimeno lo encontró de la única forma que sabe: siendo fiel a sus ideas y destilando buen fútbol.

Los de Chumilla no tuvieron el acierto de otras jornadas y lo pagaron caro. El tanto llegó demasiado tarde, a falta de tres minutos para el final el colegiado señaló una pena máxima que transformó Adri. El estadio gritó con fuerza el gol, porque las alegrías se celebran en voz alta.

En el descuento Rubén Ureña pudo empatar, pero su disparo lo atajó Arellano. Y ahí murió el duelo.

Al final los puntos se los quedó el Real Jaén, pero los aficionados locales supieron reconocer el esfuerzo y la entrega de sus gladiadores. Gritaron hasta que lo consiguieron que no abandonaban el estadio hasta que los jugadores del Torredonjimeno volvieran a salir al campo y los de Chumilla saltaron al césped, algunos ya en chanclas, para devolver una parte del cariño recibido. Ayer el Real Jaén sumó tres puntos pero el Torredonjimeno recuperó a un buen puñado de aficionados que se habían desenganchado del equipo que ascendió a Segunda B.

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