REAL JAÉN

Desiré Amaro: «Valenciano es un animal de vestuario, con un liderazgo muy potente»

Desiré Amaro, David Rojas 'Valenciano' y Juani, en su etapa en el Villacarrillo CF./IDEAL
Desiré Amaro, David Rojas 'Valenciano' y Juani, en su etapa en el Villacarrillo CF. / IDEAL

El Real Jaén contará esta temporada con una coach cuyo trabajo consistirá «en proyectar aquellas cosas que no funcionan»

JOSÉ A. GUTIÉRREZJAÉN

El Real Jaén de Tomás Membrado y David Rojas 'Valenciano' es un proyecto, completamente nuevo, que pretende romper, tanto en lo institucional como en lo deportivo, con todo lo que ha vivido y sufrido esta casi centenaria entidad y su 'mala, malísima salud de hierro'. Toda una declaración de intenciones se puede encontrar en su cuerpo técnico. En él destaca, por vez primera, la figura de una mujer, Desiré Amaro Vega (Jaén, 1974). Se trata de una coach personal y deportiva, emprendedora y escritora. Diplomada en Trabajo Social y licenciada en Ciencias del Trabajo en la especialidad de Recursos Humanos, se adentró en el mundo del coaching por vocación.

Así, ha desarrollado en los últimos años una actividad de coaching de equipos en el sector de la educación, formando a grupos de asesores y educadores de ámbito deportivo. En el club blanco trabajará como una coach polifacética, ecléctica y madre de tres hijos. Ahí es nada. Sin venir del mundo del fútbol conjuga a la perfección los elementos químicos de este deporte. «Mi trabajo se resume en proyectar aquellas cosas que no funcionan», explica a IDEAL.

Desiré llegó a este mundo del fútbol por una de esas casualidades que hacen la vida interesante. Y también fue el destino el que puso a Valenciano en su camino. «El año pasado, por el mes de abril, coincidimos en un reciclaje de la Federación, nos pusimos a hablar y allí surgió la posibilidad de trabajar juntos. No nos conocíamos de nada, pero la verdad es que yo le seguía la pista. En la gala del Juego Limpio nos volvimos a encontrar. Y seguimos juntos, ahora en el Real Jaén».

Se define como «una coach no muy ortodoxa, vengo del campo de lo social, del desarrollo personal de los grupos y lo mezclo un poco todo. Por un lado se trabaja el estado mental y la gestión emocional de un equipo, pero voy pulsando el termómetro de las relaciones personales, de la cohesión, de la solidez y conjunción de un grupo, sobre todo en el inicio, todas las variables que son psicológicas y sociológicas de los equipos. A nivel individual tengo mucha flexibilidad porque lo mismo puedo trabajar temas de seguridad, confianza, jugadores que quieran crecer tengan un plan de acción y también cosas de orientación laboral. La base de mi trabajo es que el jugador y el equipo estén en equilibrio y se sientan bien porque así rendirán más los futbolistas. Cuido todo eso. En mi caso soy una coach algo atípica porque introduzco cosas que vienen de mi formación, como la resolución de conflictos. En este sentido, pienso que es bueno combinar el coaching con el asesoramiento personal».

En su trabajo habrá «sesiones programadas, más en el inicio porque es el momento de conocer a la gente y de marcar la construcción del equipo. Cada año es un equipo con unas características. Luego hay que tirar de intuición y evaluación, mi trabajo se va regulando acompañando al equipo en sus necesidades. Si viene un partido determinado hay que programarlo y trabajarlo. En función al calendario se va trabajando también».

De esta forma, «aquí no vale aplicar un manual de coaching por capítulos ni llenar un vestuario ni las cabezas de los jugadores de frases de psicología positiva, eso no sirve para nada. El arte de este trabajo es captar el alma de un equipo, intuición, visión sistémica, capacidad para analizar las dinámicas y las relaciones dentro de un equipo, todo eso es lo que lleva a los resultados».

Será una más dentro de la dinámica del cuerpo técnico de un club tan exigente como el Real Jaén. «El trabajo en equipo es fundamental. Soy parte del cuerpo técnico y me gusta estar dentro de sus sesiones. Cuanto más se implemente en tareas de entrenamiento más potencia tiene. No es hacer sesiones específicas, son coordinadas con el entrenador. Soy ecléctica, reniego de los manuales».

Preguntada sobre cómo reciben los futbolistas su rol dentro del vestuarios explica que «nunca he tenido grandes problemas con los jugadores. Siempre habrá alguien que no esté conforme con la exigencia que pueda tener con un jugador. El que no quiere trabajar no lo hará aunque yo esté allí. Con algunos trabajas temas deportivos y con otros aspectos ajenos al deporte».

Su primera toma de contacto con el mundo del fútbol la tuvo en Torredonjimeno. «Estaba buscando la forma de trabajar con la gente joven el tema del fracaso escolar y me encontré con esta metodología. Le pedí a Alberto Cámara que me dejara trabajar con su equipo de cadetes. Salió muy bien. Y el fútbol, que es química, te engancha. Esa fue mi entrada».

A renglón seguido «busqué un senior y estuve en el Atlético Jaén con Agustín Gutiérrez y después en el Baeza con Perales. Conocí a Juan Arsenal y estuve con él en Lucena. También estuve haciendo sesiones puntuales con algunos equipos como el Torredonjimeno. Se puede entrar en un equipo de forma puntual porque suceda algo o hacerlo desde el principio, como es el caso del club blanco donde soy una más».

De esta forma, Desiré ejercerá sus funciones de coach «en los partidos y en algunas sesiones de entrenamiento, donde saque la información que necesitamos. Me fijo en el que celebra el gol o no, la influencia de aspectos externos, quien responde, pierde posición, la comunicación, todas las variables que no son puramente deportivas».

Se trata de un trabajo que no es bien entendido por todos los técnicos. «Los entrenadores tienen una formación en sociología y psicología. Este año he dado esa formación en los cursos de entrenadores. Mi trabajo es controlar el mayor número de variables. Y hay entrenadores que cada vez apuestan más por ellas. Hay técnicos que no quieren alguien como yo cerca, porque estoy constantemente evaluando, también su trabajo y no todos son receptivos».

Desiré define a David Rojas 'Valenciano' como «un tipo que escucha. Es muy de trabajo en equipo, algo raro porque los entrenadores suelen ser muy ególatras. Confía en el área y la parcela de cada uno. Es un animal de vestuario, tiene una gran comunicación y mucha fuerza, un liderazgo muy potente».

Además, compaginará su labor con el primer equipo «echando una mano a David Oya con el tema de las categorías base».

Su trabajo será también muy importante a la hora de preparar encuentros 'especiales' o señalados en el calendario. «Hay partidos que son excepcionales, por ejemplo un derbi y ahí se trabaja la conexión emocional, es decir con qué emoción tienen que salir los jugadores porque se actúa en función de cómo te sientes. También voy midiendo la autoestima del equipo, realizando dinámicas y evaluaciones».

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